Quiero escribir.
Crear con mis palabras
Un nicho donde meter la ansiedad y el dolor.
Compartir todas las sensaciones
Que me abruman y me agobian
Con su imposibilidad de articular.
No quiero escribir
Versos lindos,
Ni dibujar mundos de fantasía ni de reposo.
Busco la manera
De procesar mis percepciones
Con la agudez que antes creía poseer.
Encontré
Entre fotos y recuerdos olvidados
Docenas de cuadernos--diarios--incompletos.
Nunca he podido decir
...componer...
Lo que trastorna por dentro.
Ni con diez años
Ni con veinte
Ahora con (casi) treinta
Quizá halle
Las palabras adecuadas.
Mother Lengua
Wednesday, September 4, 2013
Wednesday, August 28, 2013
Madrugadoras
I miss my mom the most in the morning. Wandering campus in the mist of a cool summer dawn, watching a doe teach her fawns where the crunchiest lettuces are growing, holding Owen's hand as he trips over the stones that lead up to our new house, listening to the quiet. I used to call my mom early in the morning, when I wanted to share the joy of being alive while the world keeps sleeping. She was always up early, too, watering her gardens or working on a knitting project. It constantly startles me to discover what triggers the tightening in my chest, the knot in my throat, that reminds me she won't answer anymore when I call. Small things, like misty mornings and cold coffee, are harder to push through than any holiday without her. But at the same time I desperately treasure those small things, and the sense of intimacy with my mom that continues on in them.
Monday, August 26, 2013
Running
I run. Because I love to feel the world moving more slowly than I am. I used to think I ran to run away from rage or frustration or angst, but I have come to realize that it's by running that I finally deal with those emotions, process them and eventually embrace them. Running, I almost never think about the fact that I am doing so. My mind wanders to unfinished conversations, perplexing interactions, worrisome details that I need to sort out. Running, I'm in the zone, which is an ethereal and tenuous place. The wisdoms that occur to me as I glide along a country highway or down an urban boulevard are not utterable. Running is a supra-linguistic state.
Sunday, August 25, 2013
Aterrizaje
Me encanta la palabra aterrizaje, porque en mi mente representa tanto la vuelta a la tierra como el terror de encontrarse, de repente, en otro lugar. Es una palabra tan llena, que revela tanto:
Cuando salimos de JFK el miércoles por la mañana, con demasiadas maletas para cabernos todos en el carro, siguiendo a mi suegro que con tanta buena onda vino a recogernos del aeropuerto, respiro profundo. Y en vez de alivio, casi me ahoga el hedor de la ciudad; el humo de miles de taxis y furgonetas, el peste de la basura que todavía no han recogido, toda la contaminación inescapable en cualquier metrópoli. Y se me ocurre algo que jamás se me había ocurrido en todos mis viajes a países lejanos. El olor que siempre asociaba con el aterrizaje--el que te llena las narices cuando sales del aeropuerto estéril para envolverte con ansia pero con ganas en el abrazo de un nuevo clima, nuevas costumbres, nuevas caras que te cruzan en la calle--no es más que el olor de la ciudad. Este olor tan especial que quiero que me represente lo forastero, lo exótico, lo lejano, realmente representa simplemente lo grande. Es tan, cotidiano. Qué decepción. Pero al fondo, reconocer que este aterrizaje no es tan distinto a los otros es muy liberador. Quizá ya no me hace falta huir de casa para encontrar novedad e interés. Quizá ahora encuentro valor y hermosura en mi propio hogar.
Los olores son fuertes, asociamos amores y odios y temores y alegrías con los olores que los rodeaban. Pero también nos mientan, una fragancia linda cubre un vicio reprensible, y el hedor pestilente a veces nubla una vista preciosa.
Cuando salimos de JFK el miércoles por la mañana, con demasiadas maletas para cabernos todos en el carro, siguiendo a mi suegro que con tanta buena onda vino a recogernos del aeropuerto, respiro profundo. Y en vez de alivio, casi me ahoga el hedor de la ciudad; el humo de miles de taxis y furgonetas, el peste de la basura que todavía no han recogido, toda la contaminación inescapable en cualquier metrópoli. Y se me ocurre algo que jamás se me había ocurrido en todos mis viajes a países lejanos. El olor que siempre asociaba con el aterrizaje--el que te llena las narices cuando sales del aeropuerto estéril para envolverte con ansia pero con ganas en el abrazo de un nuevo clima, nuevas costumbres, nuevas caras que te cruzan en la calle--no es más que el olor de la ciudad. Este olor tan especial que quiero que me represente lo forastero, lo exótico, lo lejano, realmente representa simplemente lo grande. Es tan, cotidiano. Qué decepción. Pero al fondo, reconocer que este aterrizaje no es tan distinto a los otros es muy liberador. Quizá ya no me hace falta huir de casa para encontrar novedad e interés. Quizá ahora encuentro valor y hermosura en mi propio hogar.
Los olores son fuertes, asociamos amores y odios y temores y alegrías con los olores que los rodeaban. Pero también nos mientan, una fragancia linda cubre un vicio reprensible, y el hedor pestilente a veces nubla una vista preciosa.
Monday, August 19, 2013
on empty
Husband in a chilean ER, 21 month old alternating between nursing obsessively--'más, más'-- and dismissing my breasts with an indignant 'chau chau'... T-3 days 'til we're back home, and I think my boys are getting desperate for their rolling Berkshires, clucking chickens and three-legged dog. We've barely begun to explore el Cono Sur, but until I can hike mountains without a toddler strapped to my back I think I'm done for now, too.
Sunday, August 18, 2013
Comienzo
Acabo de pasar las últimas seis semanas en Buenos Aires. Primera vez al Cono Sur, traigo a mi marido y a nuestro hijo de 20 meses. Quiero terminar mis estudios de la maestría. Las seis semanas vuelan, me engancho con la escritura 'creativa', y me arranco para seguir escribiendo. Por ahora, me quedo con las palabras de mi herencia mexicana, que no son de mi lengua materna pero que me he apropiado para rebelarme contra la madre que no me las quiso enseñar.
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